Tenebras Concilium ahora es Arsomnia
(Tú eres esto: es decir, tú eres uno
y lo mismo que cuanto te rodea;
tú eres la cosa en sí)

Identidad - Amado Nervo

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sábado, 18 de octubre de 2008

Agnes de Wessex


Nombre del personaje: Agnes de Wessex
Seudónimo jugador: Geo
Juego: Vampiro Edad Oscura
Clan: Ventrue
Naturaleza: Director
Conducta: Juez
Sire: Alexandro
Senda: Humanidad (Buscando inconcientemente el "Camino de los Reyes")



Señor mió.


Llevo 5 años nuevamente en mis dominios. He transitado con frecuencia entre Carisbrooke y Wallingford enderezando troncos torcidos y atando cabos sueltos que producto de mi larga ausencia son más de los que hubiese querido.


Como sabéis, Nicholas, mi esposo, ha abandonado este mundo. Lo asistí en su lecho de muerte. Llevaba meses ya desde la última vez que recibió mi vitae y por voluntad propia se negó a recibir más. Yo acepte su decisión. Espero que nuestro señor lo acoja en su reino.

No puedo ofreceros nuevas acerca de Arthur, mi hijo, como me pedisteis en vuestra última misiva. La última vez que lo vi fue hace tanto tiempo. Rechazo hacerse cargo del condado de Wessex pero accedió a tomar su lugar en Carisbrooke, aunque abdico del cargo tan pronto como su esposa dio a luz a su primogénito. Actualmente el joven vizconde ha tomado posesión de la herencia saliendo de la protección de su madre. La muy víbora pretendía seguir gobernando a través del pequeño Thomas. Y la hubiese dejado de no ser por su inusitada falta de tino y de carácter. Ciertas personas no están capacitadas para el poder. Carisbrooke casi cayó en ruinas gracias al afán de la pobre tonta de realizar banquete tras banquete, sin revisar primero si sus arcas se lo permitían. Afortunadamente ha caído enferma de una extraña dolencia que le mantiene lo suficientemente débil como para seguir cometiendo estupideces.


El joven Thomas me ha jurado lealtad, por lo que me he encargado de asegurar que la sucesión no sea interrumpida por ningún advenedizo hambriento de poder. Aun es joven, demasiado, pero mi sangre corre por sus venas y sabrá hacerse de respeto y aliados cuando sea necesario. Por el momento cuenta con mi protección y la de mis aliados.

Os escribo para poneros al tanto de los últimos acontecimientos que acaecen sobre mis dominios. Un asunto que seguro será de vuestra incumbencia. Os informo, mi lord, de que en estos momentos me apresto a preparar las fuerzas a mi mando para resistir el ataque que se ha dispuesto en mi contra.


Si. Quien pensáis. La santa sede.


He sido informada desde Carisbrooke del desembarco que una gran hueste de soldados con emblemas papales en sus uniformes. Habían partido desde Francia cerca de 1800 hombres entre monjes, soldados rasos y capitanes, Afortunadamente su paso por el canal de la Mancha les cobro un alto peaje, y han perdido cerca de 500 hombres en sucesivos naufragios. Pero ya en costas Inglesas se han unido a su bando Norwich, Oxford y Framlingham.

Han decidido tomar por asalto las ciudades y poblados dominados por vástagos en línea directa desde Oxford hasta Wessex. Recordareis esa pequeña afrenta que le hice a Sir Godofredo de Valois, cuando rechace servirle en vasallaje. Ese sucio conjurador de sombras. Si hubiese sido lo suficientemente valiente como para enfrentarme cara a cara, por lo menos merecería un mínimo de mi respeto. Pero esa cobarde rata asquerosa tiene buenos contactos. No ha movido ni un solo centímetro su gordo trasero desde sus dominios, pero me ataca rastreramente enviando a mi encuentro a un enemigo bastante más particular.

Me imagino que le debo resultar importante querido mió, si se ha dado el trabajo de convencer al prelado de la relevancia de tomar mis tierras y además ha debido desembolsar de sus propias arcas el coste de esta expedición.

He pedido apoyo a nuestros aliados de Wallingford, de Donnington, Berkeley y Ludgershall. Estoy segura de que responderán, siempre y cuando ellos mismos no estén bajo ataque. Son tiempos difíciles. Lo que me preocupa es si lograran llegar a tiempo. Si logramos resistir seremos una fuerza considerablemente superior a la de ellos.

Espero tu “opinión” querido mió. Y espero que no este acompañada de una solicitud de abandonar mi empresa. No otra vez Alexander. No de nuevo.


Siempre tuya

Agnes de Wessex

……….

Estamos siendo asediados.

Ya ha caído la barrera norte y han tomado el foso. En estos momentos deben estar atravesando las murallas de la ciudadela. ,.

El sitio lleva ya una semana. Pronto se acabaran los víveres de nuestros criados mortales, y con eso los pocos vástagos que hemos sobrevivido al abrasador sol del amanecer en medio del ataque quedaremos sin sustento. Han envenenado el poso. La reserva de agua limpia solo durará hasta mañana, quizás dos días, si se raciona, me ha informado mi Senescal.

He mandado hace cuatro días atrás, casi al despuntar el alba, un mensajero para vos, informando del sitio y de la difícil situación por la cual atravesamos.

Por vuestra tardanza infiero que el mensajero jamás llego a destino. O no logro llegar a tiempo. ¿O será a caso que ya no os importa mi suerte, Alexander?

Sea como fuere espero que no estéis corriendo igual riesgo que yo, señor mió.

Siento como el fragor de la batalla se acerca cada vez más. Los gritos desgarrados de los hombres mientras combaten por mi causa.

Ya no se si esta nota será una última y desesperada petición de auxilio, o si escribo solo para despedirme de vos. Estoy dudando de lo conveniencia de desperdiciar otro mensajero para terminar dándome cuenta de que se ha perdido en el camino, o que ha sido acribillado.

Quizás cuando esta misiva llegue a vuestras bienamadas manos, señor mió, ya sea demasiado tarde para mí, y para quienes me acompañan.


Con vuestro recuerdo

Agnes de Wessex


…

El ha venido a mí. Puedo sentir su presencia incluso a través de estos muros y de la acalorada batalla que se debate afuera. Ha conseguido no se como deshacerse del dominio que tenia sobre el por el influjo de mi sangre utilizando sabe Dios que artes.

Si hay algo que no me esperaba era que el estuviese aquí.

Que sea lo que Dios quiera.

Sea cual sea el desenlace me temo que no habrán mas cartas amado mío.

Rogad por mi alma.


Siempre vuestra

Agnes de Wessex


… …. ... ... ...

Por los pasillos del viejo castillo de Wallingford, ajeno a la matanza que acontece fuera de sus muros y a las primeras intromisiones de los hombres por el patio de armas, unos pasos avanzan hacia el salón principal.

Los muros del castillo amortiguan vagamente su sonido. A su paso acompaña el leve crepitar de las antorchas que se alteraran ligeramente conforme el avanza por el pasillo que conecta con los tres habitáculos previos al gran salón.

Por la oscura sangre que mancha su blanca túnica, pareciera estar herido. Pero ¿que es el dolor de un brazo frente a la divina enmienda que tiene frente a si?. Avanza a paso seguro, como saboreando el momento. Se detiene frente a la primera puerta un instante antes de abrirla.

Los añosos postigos crujen ruidosamente antes de dar por abiertas las pesadas puertas.

Arthur avanza cautelosamente por la habitación en penumbras, esperando encontrar entre las sombras siniestros enemigos a los que amenaza espada en mano, mientras encamina sus pasos a la siguiente puerta. Sobre el suelo de piedra no se distingue mayor sonido que el de las pisadas del intruso. A pesar de la oscuridad camina seguro, casi no hay muebles que obstruyan su paso, al parecer la situación dentro de los muros ha sido mas critica de lo que percibía desde fuera, y los lujosos muebles y decorados pudieron haber terminado alimentando el fuego para abrigar a los cansados y maltrechos habitantes, despues de iniciado el sitio de Wallingford.

Baja la espada un momento para poder empujar la segunda puerta. Esta vez el brazo comienza a dolerle. Los emplastos medicinales que rápidamente le aplico el monje curandero antes de separarse parecieran estar perdiendo su efecto.

Se supone no debe nadie advertir su presencia. El sigilo es su única opción de sobrevivir el encuentro. Sabe que no esta solo y que lo que esta apunto de hacer delatara su llegada antes de tiempo. Pero el ardor en su brazo se esta haciendo insoportable y de todas maneras no podrá pelear en esas condiciones. Además… ¿que le asegura que no ha sido descubierto ya? ¿Cómo puede estar seguro de que no ha estado adentrándose cada vez más en una trampa? ¿Quizás solo esta haciendo lo que ella quiere que haga?... ¿como saberlo?.

Se detiene un momento. Coloca su mano sobre el brazo herido y cierra los ojos.

Frunce ligeramente el ceño y luego de unos segundos una expresión de alivio de dibuja en su rostro. Ya esta hecho. Acabada de anunciarse, y para quien seguramente le esperaba sería como si hubiese hecho replicar 500 campanadas en un día de fiesta.

Ya no había opción de hechar pie atrás.

Finalmente atraviesa la puerta

En el umbral de la siguiente habitación divisa a contra luz una silueta conocida. Con un asentimiento de cabeza se adentra en el salón. Arthur le sigue.

Ya una vez dentro del salón, la luminosidad de las lámparas le enceguece momentáneamente, aunque no lo suficiente como para dejar de estar alerta. Ni un solo segundo ha bajado el arma que blande con la diestra.

Frente a el esta una mujer de largos cabellos dorados sujetos con una trenza. Sobre el vestido verde ocre luce una cota dorada que le cubre desde las rodillas a la cabeza. Sobre su rostro una mascara del mismo metal esconde sus rasgos. Arthur no necesita ver su cara para saber que es ella a quien busca. Bastante bien la conoce, podría reconocerla hasta entre un millar de personas. Podría encontrar su cuerpo sin olor entremedio de un gentío en un día de procesión. Podría sentirla hasta en la mas espesa oscuridad.

La mujer levanta en sus manos una elaborada espada en dirección al soldado

- Te he esperado. Sabía que vendríais, Arthunr.

- Salve, Su excelencia. He venido a otorgaros vuestra redención por gracia de nuestro señor Jesucristo... Madre.



________________________________
Actris Fotografía: Catherine McCormack. Dangerous Beauty

A pesar de q ya estaban los datos del personaje no habia escrito una historia para ella. Esta la escribi hace tiempo, como un posible futuro de Agnes enfrentada, sin sus camaradas, a sus propios demonios, y deudas del pasado.
Como la historia del personaje es sabida por todos, no me parecio interesante hablar del pasado, sino de un eventual futuro....¿que pasaría si...?

Saludos compañeros de ArSomnia

Agnes de Wessex, Ventrue


Nombre del personaje: Agnes de Wessex
Seudónimo jugador: Cui
Juego: Vampiro Edad Oscura
Clan: Ventrue
Naturaleza: Director
Conducta: Juez
Sire: Alexandro
Senda: Humanidad

Anabella Saint Pierre, Toreador

Nombre: Anabella Saint Pierre

Jugadora: Maricela
Juego: Vampiro Edad Oscura
Clan: Toreador
Concepto: Campesina, Pintora
Naturaleza: Protectora
Conducta: decidida
Senda: Humanidad
Sire: Sir Gregar Nogal





sábado, 5 de enero de 2008

Hammerhelm Kilar, Conde de Vitiza


Nombre del personaje: Hammerhelm Kilar
Pseudónimo jugador: Shonokin
Juego: Vampiro Edad Oscura
Clan: Tzimice
Concepto: Señor de la Guerra
Naturaleza: Cruel
Conducta: Anfitrión
Sire: Angina Vásileis
Senda: Via Diabolis



Mi amigo Herkemer: Pese a la tension que me embarga en esta noche húmeda, te escribo para que agregues esta pieza al trabajo de investigación que te envie la semana pasada; con esto estara terminado finalmente. Siento no haberlo enviado con lo demas, pero he sentido desde hace tres días un terrible inpulso por escribir, dejando en el papel conocimientos que creia no tener hasta ahora, sobre un viejo señor feudal de la antigua Rumania, en Walachia. El impulso es terrible, me tacharas de loco, lo se, no le digas a nadie, pero siento que corro un horrible peligro de no escribir esto. La amenaza se ve confirmada por recurrentes visitas- me estoy volviendo supersticioso, no lo se- de lobos afuera de mi cabaña, ¡lobos en esta parte de Hungría!; y un mensaje dejado por un sujeto de aspecto andrógino, horroroso, conminándome a cumplir la tarea que se supone sé que debo hacer. Empero, la tarea es consecuente con mi trabajo de investigación y te la envío adjunta.
Hamerhelm Kilar, ese era el nombre. Hijo de Conrad el Cruel, del cual hay registros en la universidad, que tenia a su cargo el condado de Vitiza, en la mencionada Walachia; no detallaré en éste porque creo que sabes bastante de él. La Cuestión es que, la historia de Hamerhelm comienza cuando su madre, ayudada por su hija, Elmira, asesino a su marido a sangre fría con un puñal, mientras Hamerhelm estaba de campaña en la costa del mar negro. La mujer estaba supuestamente cansada de las torturas que el conde dirigía contra su familia constantemente, y ni hablar de las prácticas que realizaba con sus prisioneros de batalla. Hamerhelm tenia 16 años cuando volvió al castillo tras la derrota en Constanza y se entero de lo sucedido; corría el año 806 A.D. No obstante ser el primogénito, el nuevo conde no estaba a salvo de los crueles tratos de Conrad, por lo que se le cree, según la lengua popular también cómplice de la muerte de éste, pero no doy fe a ello, puesto que el joven estuvo por lo menos 6 meses en campaña. Así, éste adolescente-hombre no asumió la investidura de conde hasta cumplir los 18 años, mas por capricho de éste que por decisión los duques y el rey de Valaquia. Por lo tanto, aquellos 2 años los dedico a sus entretenciones, mientras las dos mujeres del castillo, aunque ya mas tranquilas, languidecían. La culpa de las mujeres las empezo a angustiar, dormían cada vez menos y de vez en cuando rompían en gritos o en llantos abruptamente; turbando a los habitantes del castillo, tanto a siervos como a su señor, el joven H. que no alcanzaba a entender la angustia de sus familiares pese a la gran decepción que le causo el ver que su propia madre había asesinado sin rastro de misericordia al conde. H. vivio en un ambiente de violencia, y heredo de su padre la anticristiandad, no por una cuestion de herejía ni menos satanista, sino por conservar las antiguas creencias Dacias y Borúseas(Prusianas). La Creciente iglesia cristiana y los nobles creyentes trataban como podian de oponerse en el camino de esta familia por este motivo. Una vez que el joven alcanzo los 18 años se decidio por fin a asumir el titulo de Conde de Vitiza, y se podría decir que rigió con prudencia y justicia, al menos desde un pto. De vista economico y judicial, dado esto ultimo porque Hamerhelm tomo cursos de Iure obligado por su padre mientras este vivía, y se convirtio con el tiempo en juez. Todo esto, manchado por una sola cosa: las torturas no acabaron en Vitiza con la muerte del Cruel; H. continuó con las depravadas entretenciones de su padre, y la historia siguió de esta forma hasta que el conde cumplio 23 años.
Lo siguiente: Amigo mío, esto es posible que no lo creas nunca, pero de todos modos debo hacértelo llegar, sino, como te he dicho, estoy casi seguro de que corro un horrible peligro. Es un fragmento abominable, pero espero que comprendas: es real y contare con las pruebas de un momento a otro, lo juro.

"Veo la palabra que aparece en vuestros ojos al verme...es miedo" Hammerhelm Kilar

II Parte
Como decia, el conde cumplio 23 años. En este punto, la desgraciada madre de Hamerhelm murió, lo cual lo tranquilizó, sin embargo, la depresión de Elmira seguia, salvo por unos pocos intervalos, y la actitud de H. termino por resquebrajar la mente de su hermana. Hamerhelm la golpeaba, y encerraba tratando de hacerla callar en sus crisis. Un día, llegó una misiva de la Baronía de Kvorpillac, al Norte, en el territorio que hoy pertenece a Hungría. La carta era de la Baronesa Angina (de la que también estoy seguro que tienes datos, en la universidad), en la que invitaba a los dos hermanos a su casa, como gesto de buena voluntad, paz y posibles negociaciones. Hamerhelm hizo caso omiso de las buenas recomendaciones de sus siervos, que habían oído abominaciones que se desenvolvían en tal Baronía: las torturas era poco decir, se hablaba de oscuros rituales bien entrada la noche, y repulsivas cosas que se arrastraban por entre los bosques aledaños y alrededor del castillo, como una especie de guardias de carne y hueso; pero que de ningún modo eran humanos, o ya no talvez. Los hermanos viajaron, pese a las quejas de la desintegrada Elmira. Al llegar se oyeron de inmediato gritos y agonizantes gemidos provenientes del castillo, cosa que al conde no amedrentó y talvez incluso entusiasmó. Adentro compartieron una cena con la baronesa, que esta no probó. Y, al terminar, la mujer los llevo a pasear por la estancia, en la que presenciaron sus diversiones personales: el conde estaba fascinado y a la vez atemorizado con metodos de tortura no antes explorados por el ni su padre, y contemplaron con revulsión a los sirvientes que tenía en los niveles bajos del castillo. Intentaron escapar, pero-no pudo creer lo que estoy escribiendo-dos de esas criaturas rastreras y horribles los atajaron, dejándolos a merced de la temible mujer. Los sedujo, y Hamerhelm se dejó seducir, y dejó, que ella cerrara sus monstruosas fauces sobre su cuello, alimentandose como una lamprea de toda su sangre, en un festín de impío éxtasis para ambos que termino por quebrar la Psique de la niña Elmira. El festin continuó con ella. No quiero aventurar nada, jamás creí las historias de Kjvorpillacs (o Vampyrs en ciertas zonas de Europa oriental), pero lo que me ha aterrorizado es lo que encontre en mis investigaciones tras estas revelaciones. Documentos en ayuntamientos locales de Valaquia, e historias verbales de la zona sugieren la existencia de un Conde Hamerhelm kilar aún en el año 900, con un vacío histórico-documental hasta el 1000, para luego aparecer nuevamente en el ¡1230! Lo que ocurrio después del evento de la Baronía no se sabe con exactitud, pero se tiene la certeza, gracias a los documentos, que el conde siguió firmando tratados y convenios durante los años mencionados, son estos justamente los textos de los que se tiene constancia, ¡y lo mas increíble es que es un hecho del que nadie se había percatado hasta ahora! No puedo creer que no se haya advertido que los actos eran firmados por la misma persona-ya sé que estas pensando, pero no, esta probado además que este hamerhelm no tuvo descendencia, ya recibirás mas sobre esto-.
No sé que pretenden con esto, no se quienes, pero están ejerciendo una influencia que no alcanzo a entender sobre mí, y esta acabando conmigo… Esta influencia me dice, de alguna forma que, no lo sé, que es el mismísimo Hamerhelm Kilar el que me envía o “despierta” estos conocimientos, y lo peor y más espeluznante es que “lo estoy empezando a creer” y esto me hace sentir realmente loco. No se que estoy escribiendo ya, no se que va a ser de mi mismo, temo por mí… Herkemer, te pido discreción sobre lo que no concierne a la historia, es algo que estoy confiando exclusivamente en ti. Otra cosa, por favor arregla todo en Hungría para mi regreso, avisa a todos, pero será provisorio, porque probablemente parta también de allá; incluso temo que deba partir de Europa, para escapar de esto, si es que puedo escapar. Ayúdame, amigo, en lo que puedas, no puedo estar ya solo.


Tu amigo y colega, Björn Jellot.

Areslav-la espada de Jazel


Nombre del personaje: Jazel/Areslav von Heuglin

Seudónimo jugador: Shonokin

Juego: Vampiro Edad Oscura

Clan: Salubri

Concepto: Peletero/Espadachín

Naturaleza: Arquitecto

Conducta: Caballero

Sire: Borjoi Lébedev

Senda: Caballería


Nacido en un poblado hoy perdido del sudoeste de Praga(hoy Republica Checa)como hijo de un conocido peletero de la zona, vivio su juventud sin contratiempos y ejerciendo el oficio que le toco por descendencia.Sin contratiempos, salvo el hecho que su padre maltratara constantemente a su madre; y que tras una riña por intereses contrapuestos, el mismo matara a su hermana mayor.


Areslav asumio estos eventos como latigos del señor, y se sumio en un adormecimiento permanente de resignacion, que le ayudo a seguir vivviendo al lado de su padre, y hasta cierto punto, queriendolo.

soño con esos años con ser convocado por una especie de mesias, para una gran peregrinacion que pudiera sino salvar al mundo, al menos aliviar el dolor de unos pocos desposeidos que tuvieran peor auerte que él.


Este sopor duro hasta sus veintiún años, cuando un peregrino de acento caucásico y aspecto desastrado-aunque noble- apareció ante el mostrador de la peletería pidiendo un encargo urgente y dificil(no se aceptaban pedidos para el dia siguiente, menos si es piel de lobo): Dos capas curtidas de piel de lobo y blancas. Al aparecer, de noche, el hombre tenia un aspecto etéreo, una especie de vision profana, pero que en Areslav desperto ansias de creer, no sabia en que, pero hacerlo de todas formas, sobre todo cuando el noble peregrino le hacia preguntas de él, de su oficio. Tantas preguntas al fin que no se dio cuenta de como ya le estaba hablando de su compromiso con la hija de un noble menor de rango, pero que catapultaría a la familia a la nobleza, la baronesa Von Spirell, de la que Areslav, independiente del compromiso social, estaba enamorado. Y de repente, entre el torrente de informacion, le pidio que lo acompañara


¿A que, mi señor? soy un hijo de peletero, aprendiendo el oficio,¿ que os brindaria?-adujo areslav.


Solo acompañadme. Hay acaso algo que os retenga? No puedo deciros ahora, ni debo repetiros los deseos de vuestro humilde corazon, y las respuestas y tareas que os esperarian, si me acompañarais-Respondio el peregrino.


Pero esa noche...habia algo mucho mas grande que cumplir, por pequeña la tarea; por eso el mismo puso sus manos en la cal y el agua para tener las capas para la noche siguiente, y lo logro, sin dormir, apenas comer o descansar. Lo hizo y lo sintio como una verdadera mision, porque, pensaba, el hombre tenia algo que decirle la noche siguiente; lo sabía, sin saberlo...


El hombre se mostro agradecido, y cumplio la condicion que habia puesto el padre para liberar a Areslav(en monedas de oro). Este, solo dejo una carta para el maestro peletero de despedida bajo el mesón, y se dejó llevar, a la noche, por el peregrino...

viernes, 28 de diciembre de 2007

Mortwen van Hessel


Nombre: Mortwen van Hessel
Jugador: Mortwen
Clan: Capadocio
Concepto: Idealista guerrera, imán de problemas
Naturaleza: Juez
Conducta: Ambiciosa de conocimientos
Sire: Stephan Krausser
Senda: Del Poder y la Voz Interior (anteriormente Senda de los Huesos)

La vida de esta Vástago, atípica entre los normalmente tranquilos Capadocios por su carácter belicoso y atolondrado, comienza por allá el siglo VIII ó IX, en un poblado del Schwarzwald, el Bosque Negro de la Germania. Allí vivía, como hija única del barón de la fortaleza, Wilhem van Hessel.

El barón, viudo desde que Mortwen, con su nacimiento, provocó la muerte de su madre, no volvió a casarse, y consintió en todo a la pequeña, quien, en su adolescencia, ya estaba acostumbrada a que le obedecieran en todo, y sembraba el terror entre los criados con sus rabietas y múltiples exigencias. Los tutores, contratados para enseñarle a escribir (pues su padre era un hombre culto), o tan siquiera algunos modales, abandonaban su trabajo a los pocos días, maldiciendo el carácter endemoniado de la chiquilla.

Hasta que un día, o mejor dicho, una noche, golpeó la puerta de la fortaleza un extranjero pidiendo albergue. Era alto, pálido, de ojos verdes refulgentes. Aunque vestía pobremente como monje, no llevaba una cruz entre sus ropas, pero sí algunos libros, algunos de los cuales ofreció como agradecimiento al barón por su estadía, la que tendría que prolongarse por el invierno, pues los caminos estaban cerrados y su cabalgadura ya había muerto.

- ¿Cuál es tu nombre, forastero? - interrogó, autoritario, Wilhem.
- Stephan... Stephan Krausser, mi señor. -dijo el extraño, clavando una intensa mirada verde en los ojos de quien le hablaba.

El barón, sorprendido por el porte noble, las maneras educadas y la firmeza de carácter del extranjero (y, tal vez, algún uso de Dominación), rechazó el ofrecimiento del pago, pero le pidió otro favor: ser el tutor de su malcriada hija.

Continuará...

martes, 25 de diciembre de 2007

Victoria de Constantinopla

Nombre del personaje: Victoria de Constantinopla

Seudónimo jugador: Geo

Juego: Vampiro Edad Oscura

Clan: Nosferatu

Concepto:

Naturaleza: Penitente

Conducta: Sobreviviente

Sire: Baruch el judío

Senda: Humanidad


Año del señor 1455
Montpellier
Han dos años ya del desafortunado día en que hube de abandonar (por milésima ves) mi amada tierra natal. Me encuentro habitando en los desorganizados túneles que han mantenido durante centurias mi querida gente. Me encuentro en estos momentos en una cámara que conecta con un pasadizo secreto (bueno, no tanto) de la biblioteca principal de la universidad de Montpellier, lugar que he tomado casi como a una segunda casa. Bueno hubo antaño otro lugar que fue mas un hogar que cualquier otro; pero ya van muchos años de eso y nunca ha sido bueno cubrir de lagrimas los pocos buenos recuerdos. No creo que os importen mis divagaciones, pero mi antiguo maestro Thofnar me explico cientos de veces que al escribir es necesario seguir un relato coherente, seguir un hilo; pero, supongo que, de por cierto, no soy la mejor alumna. Gaserat, mi amado hijo, me ha increpado la necesidad de pasar por escrito lo que han sido “mis largos años” antes de que los olvide... pero yo se que hay cosas que nunca me abandonaran; como si se pudieran olvidar las largas llamas alcanzando tu piel retorciéndola aún mas, provocando el mas terrible dolor capaz de hacerte enloquecer por completo y transformarte en el peor de los salvajes. Como si pudiera olvidar las “santas” huestes de algún fervoroso señor dirigidas contra un pequeño pueblo de personas inocentes. Como si fuera posible olvidar al obispo mayor, el día que su santidad se digno pasear por la plaza del mercado y quiso luego cortar la mano de una niña de pocos años por haber robado una manzana; vaya muestra de justicia divina. Pero finalmente, me estoy desviando del tema.
Estoy vieja, muy vieja. Y los viejos solemos hacer recuento de nuestras vidas cada vez que abrimos la boca. Quizás para no olvidar la sabiduría (o el dolor) que nos ha dejado el paso de los años.
Hube de nacer, probablemente en la entonces hermosa ciudad de Constantinopla. La antigua ciudad griega de Bizancio, como he sabido después por boca de los ancianos. Aunque dudo que hoy en día sea algo mas que un puñado de cenizas en manos de los sucios turcos. Pero, en ese entonces era una hermosa cuidad. Aunque una cuidad finalmente, con todo la podredumbre que ello significa. Gente haraposa contrastando con los altos señores. Una cuidad de altas murallas, de altas puertas y caminos que se dirigían al mar y a pueblos desconocidos de donde los mercaderes traían inigualables riquezas de las que hacían gala después los señores y sus damas, mientras el pueblo miraba boquiabierto implorando la mas pequeña migaja para poder llenarse el estomago. Probablemente nací en esta ciudad aunque desconozco ciertamente mi origen. Años después me entere de que fui abandonada a mi suerte cerca a la podridas aguas de alguna cloaca, de donde me recogió mi amado Borobufh. El me crió como pudo, y me amo como a una hija *, bueno, me amo como a todas sus hijas* (Borobufh tenía muchas hijas* y ninguna, salvo una, por sangre). Pero creo que si he tenido algo alguna vez cercano a un padre, ese fue Borobufh. El me enseño a vivir de mis manos, aunque no precisamente de lo que pudiera crear con ellas... Si, éramos ladrones, y orgullosos de ello. Éramos los mejores (o por lo menos así quisimos creerlo) y cada nuevo trofeo implicaba comer un poco mejor, un abrigo mas grueso y quizás el dormir un par de noches en alguna posada con un par de sabanas relativamente limpias antes de volver a nuestro “agujero de ratas”, así era como le decíamos cariñosamente a una especie de guarida que compartíamos con otra gente “del medio”. Me imagino que vivir en un antro de ladrones no os parecerá un paraíso ; pero el relacionarse constantemente con gente de todos lados, capaces de contarte las mas maravillosas historias (nunca importaba si eran reales o no) y enseñarte los mas fabulosos trucos, se convirtió en una experiencia enriquecedora, o por lo menos así trate de verlo.
Con los años obtuve el respeto de los mendigos, ladrones, prostitutas y otras gentes de baja ralea. Nunca se me impidió el paso a ninguna parte (ejh... salvo por los guardias de los señores, claro esta) jamás pague “peaje” como lo tuvieron que hacer otros, e incluso en las varias veces que me vi en apuros mas de alguno, sin que se lo pidiera, me escondió de alguna forma... ayuda que de por cierto permitió que hasta el día de hoy mantenga mis dos manos o mi cabeza en su lugar.
De igual cariño hubiera gozado mi hijo de no haber muerto bajo las terribles alas de la peste. Si tan solo esos imbeciles guardias me hubieran permitido llegar hasta los monjes, ellos lo hubieran curado, mi pequeño Italo... las cosas hubieran sido diferentes; hubiera sido una buena madre. No sería quien soy ahora. Pero mi niño murió antes de los tres años y las cosas nunca fueron como antes.
Me embarque una y otra vez en “misiones” mas peligrosas. Es difícil recordar el dolor de la muerte de tu único hijo cuando hay media decena de guardias corriendo detrás de ti para en el mejor de los casos exponer tu cabeza en la plaza del mercado. Pero yo era aún joven y hábil y podía perderlos con algún esfuerzo. Pero Borobufh no. Borobufh se ensañaba en acompañarme a mi a los demás cada vez que salíamos en busca de un “pez grande” sin hacer caso de las advertencias acerca de su edad, ni siquiera a las que le daban sus cada vez mas crujientes huesos, insistiendo que aún era el mejor ladrón de Constantinopla. Pero si el lo decía ¿quién se atrevería a negarlo?. Durante años, fue el jefe. Los mas jóvenes y cada vez mas hábiles y soberbios se limitaban a mirarse de reojo y a reír en voz baja. Pero los que lo conocieron en su juventud sabían que eso tenía mas que una palabra de cierta. Aún ahora, viejo como estaba, nadie podía abrir puertas o cerraduras tan rápido ni tan suave como el... ni si quiera yo. Pero su velocidad ya no era la de antes. Le pesaban los años y eso fue su fin. La última noche que lo vi con vida, escapábamos después de asaltar la bodega de algún comerciante. “El tuerto”, uno de los jóvenes que nos acompañaba insistió en que me adelantara escapando por los techos de algunas casas cercanas llevando buena parte del botín conmigo, mientras el distraía a los guardias para juntarnos después en un punto convenido. Ni siquiera me detuve a pensar que Borobufh no estaba contemplado en el plan, y me limite a subir por una enredadera a una techumbre aunque un poco impresionada por tanta amabilidad de su parte. En esos años era aún una niña ingenua que a pesar de vivir en la miseria del mundo no sabia que los verdaderos males del hombre no eran el hambre ni la pobreza, sino el odio, la envidia y la traición. Borobufh fue capturado por los soldados al no poder huir ya que un “honorable ciudadano”, al cual curiosamente le faltaba un ojo, arriesgo su vida deteniendo a tan canalla bandido. Fruto de su magnánima acción recibió la jugosa recompensa prometida. Borobufh murió tres meses después sabiéndose traicionado. En medio de las torturas debió de haber revelado la posición de “la guarida de las ratas” pues poco después de su captura “el agujero” fue asolado por una veintena de guardias armados con cara de pocos amigos.
Al amanecer había poco mas de 15 cabezas expuestas a la vista de los paseantes de la plaza del mercado. El tuerto no estaba entre ellos.
Si me salve de esa fue por que no estaba ahí. Como cada noche me dirigí a la prisión en donde creía tenían a Borobufh, pero rescatarlo sola, era algo superior a todos mis sueños. Os juro por mis manos que lo intente, lo intente durante cada noche durante tres meses. Pero una fortaleza llena de guardias armados comprenderéis, era demasiado para mi. La captura de Borobufh fue algo mas que lo que podía soportar. Sabiendo que de haber estado un poco mas atenta el resultado hubiera sido diferente. Los amigos que antes me prestaban su ayuda y cobijo me cerraron la puerta en las narices(si es que tenían alguna cerrar) temiendo ser delatados y acusados de encubrirme en especial después de haber presenciado la brutalidad de los guardias en “el agujero”. Mi replica fue llenar sus puertas de escupitajos y sus oídos de las mas terribles palabrotas. Pero en el fondo, a pesar de mi dolor los entendía. Estaba sola.
Huyendo de suburbio en suburbio continué robando. Mi cabeza ahora tenia precio (por supuesto se me adjudicaron algunos delitos que ni hoy sabría pronunciar) y me enorgullecí que así fuera, esforzándome por que su valor aumentara día a día . Al atardecer un día después de haberme librado de una inminente captura decidí esconderme por un tiempo en algún lugar donde sabía que no se atreverían a buscarme. Descendí hasta lo mas profundo de las cloacas (mejor dicho lo mas profundo que mi nariz aguantó) asqueada pero sintiéndome segura intente dormir. Me despertaron los chillidos de una ratas increíblemente cerca, a media noche calcule, pero la profunda oscuridad no me permitió confirmar nada, y a mala hora recordé que no traía una antorcha ni nada con que prender fuego.
Recordando a las ratas me puse de pie cogiendo un par de piedras para ahuyentarlas como hubiera hecho cualquier día en “el agujero” Grande fue mi sorpresa cuando al acercarse me encontré frente a tres ratas del tamaño de un perro y para mi desgracia furiosas (o hambrientas, pensé). Lancé las piedras que tenía en la mano a la rata que estaba mas cerca. Agarre como pude mi morral con algunas pertenencias y me dispuse a salir corriendo por donde había llegado. Desgraciadamente me perdí en la oscuridad. De ahí en adelante mi andar estuvo coartado por un seguidero de trampas, pasadizos, túneles, puertas falsas y ratas, ratas y mas ratas. Hasta que llegue ante él.
A simple vista parecía un bulto que se alzaba del suelo y se interponía entre mi y lo que parecía ser la salida. Cuando logre acostumbrarme a la luz de las antorchas (el resto del recorrido lo hice sin luz) me di cuenta de que estaba en una habitación diferente a las demás. De las paredes colgaban exquisitos tapices y en el suelo yacían amontonados como ropa sucia montones de tesoros joyas y monedas de todo tipo, riquezas parecidas a las que había visto y robado de la casa de algún señor y algunas aún mas maravillosas. Pero, de pronto el bulto se irguió hasta alcanzar la altura de un hombre. Supuse que estaba ante el señor de ese salón y que toda esa riqueza le pertenecía. Se presento ante mi diciendo que se llamaba Baruch (la voz semita para a quien los hispanos llaman Benito y los Romanos Benedicto, o así creo, no recuerdo todos los detalles). Me pareció que no estaba ante un hombre cualquiera por la forma en que me aterraba, aunque jamás hizo un ademán de atacarme.
Su voz era profunda y grave y realmente parecía salir de algún abismo profundo mas que de su boca. A pesar del fausto que lo rodeaba sus ropas estaban sucias y raídas. Se desplazaba entre las sombras impidiéndome contemplarlo bien. Cuando se detuvo ante mi a unos pocos pasos finalmente se quito la capucha. Quede paralizada. Si tuve la intención de huir mis pies no me obedecieron, si quise gritar mi boca olvido la forma de hacerlo. Su piel mas que piel parecía un masa abultada de donde sobresalían los que debieran ser sus ojos, nariz, y boca, que parecían estar esparcidos por su rostro mas que colocados cabalmente como criatura de Dios. El resto de su cara – o lo que fuera eso- estaba cubierto de llagas llenas de pus o en el mejor de los casos cicatrices profundas. El debió haber notado el terror que me produjo, pero no hizo el mas pequeño gesto al respecto, ni intento cubrirse. Estaba ensimismado mirándome. En ese momento supe que no saldría de ese lugar con vida. Baruch empezó entonces a hablarme de un montón de cosas que no entendí en ese momento, o que me negué a entender. Bien las se ahora. Me ofreció el don. Sin palabras, sin gestos, acepte. No se de donde, ni en que momento saco unos pinceles y un rollo y empezó a hacer un bosquejo de mi rostro –para cuando quieras recordarlo- me dijo. Aún estoy a tiempo de arrepentirme- pensé. Aun pudo correr, ahora que esta distraído. Correr hasta fuera de las cloacas y ¿hacia a donde?. Realmente era una locura. Aunque el , no me impidiera la salida ¿qué diablos tenía que hacer yo allá? ¿Acaso alguien me esperaba? ¿quizás mi niño tenía hambre? ¿había alguna maldita razón para huir? Cuando Baruch termino de dibujar se me acerco y empezó a acariciar mi rostro, tan tiernamente como nadie lo había hecho. Ni Baruch como lo que fuera que fuese. Ni ningún hombre como compañero o amante. Ni nadie. Después de un tiempo me tomo entre sus brazos y hundió sus dientes en mi carne. Os podréis imaginar el resto de la historia.
Mi primera presa fue un hombre joven, al que le faltaba u ojo; el horror de su rostro al verme fue casi mas dulce que el sabor de su sangre. Ha mucho tiempo de eso. No, no soy un mounstro. Me esmero en eso. No es fácil. Pero no me complace verter sangre inútilmente. Solo en algunas pocas ocasiones me cebo en la vida de mis enemigos.
¿Qué habrá sido de aquel retrato? Llevo siglos preguntándome eso. Me hubiera gustado mostrárselo a Gaserat... Quizás desapareció junto a Baruch la noche en que fue asesinado a traición. Creo que la vida se empeña en arrebatarme a quienes amo. O quizás soy yo la que no ha aprendido que nada es para siempre. Aunque las noches se muestren largas frente a mí y quizás aún me esperen eones aún hay cosas que debo aprender. Quizás otra noche continué escribiendo. Por ahora me ocupan otros menesteres. Estoy vieja, muy vieja. Más incluso que estos muros que me cobijan. Pero los siglos no disminuyen la sed, no todavía. La noche esta avanzada y es hora de la caza. No os preocupéis. Nadie morirá por mi mano, a menos que deba hacerlo. Casi lo olvidaba. Mi nombre es Victoria, Victoria de Constantinopla...
Del clan Nosferatú. Que la noche os guarde amigo mío.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Victor Valerius

Nombre del Personaje: Victor Radoslav Valerius Lasombra.


Seudónimo jugador: larra, Wolfito, rulolais, master ql vaca...


Juego: Vampiro: Edad Oscura


Clan: Lasombra


Concepto: Sacerdote


Naturaleza: Manipulador


Conducta: Sarcástico


Senda: Diavolis


Sire: Elizaveta



Frases: Hubo un tiempo en que fui tal cual eres, mas cual yo soy ahora no lo serás tú nunca.



Sabías que por cada ángel que llora, hay una sonrisa en la cara de un demonio


Si tengo que elegir a mi ángel de la guarda, elijo a lucifer

martes, 27 de noviembre de 2007

Larissa de Balakut, Tzimisce


Nombre del personaje: Larissa de Balakut
Jugador: Mortwen
Juego: Vampiro: Edad Oscura
Clan: Tzimisce
Concepto: Ángel Oscuro
Naturaleza: Superviviente
Conducta: Juez
Sire: Hammerhelm Kilar
Senda: Via Diabolis
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Larissa es lo que llamaríamos "una cara bonita con suerte". Pero, en su caso, la suerte puede tomar unos caminos muy, muy retorcidos...

Su vida, allá en la aldea de Balakut, fue tal como la de una campesina normal. Ignorante, preocupada del día a día, de sentimientos sencillos, de una religiosidad marcada y llena de supersticiones.

Como toda joven, se enamora de un joven de los alrededores, Ivan, un mocetón esforzado que la adoraba como una reina, y que quiso llevársela lejos. Ella, inocente, insistió en casarse antes de irse ... Por supuesto, ella no sabía del "derecho del señor", de la infame prima nocte... Y tampoco sabía que los rumores de su belleza habían llegado hasta el noble del lugar, Petro, recién llegado de las guerras contra los turcos.

Petro irrumpió en la fiesta con un séquito de hombres armados y arrebató a la novia de los brazos de su amado. No corresponde detallar aquí lo que pasó, sólo basta decir que los gritos y golpes se escucharon hasta el amanecer, y que al día siguiente, los guardias que condujeron a Larissa de vuelta a su nueva casa, no pudieron impedir que viera el cuerpo de su amado Ivan, atravesado por las flechas de los centinelas mientras intentaba, locamente, asaltar la torre.

¿Que hace una mujer cuando ve su vida destrozada antes de empezar? ¿Cuando tiene que preocuparse del funeral del que no alcanzó a ser su esposo? ¿Cuando su familia y aldea la persiguen para apedrearla, pues su belleza les ha traído la desgracia?

Los rumores aquí ya son pocos claros. Dicen algunos que la vieron dirigirse al río para hundirse en él, otros que se fue con los gitanos. Lo cierto es que apareció de vuelta en la aldea en la siguiente primavera, aún más bella, y vestida de blanco. Acompañada de una gitana vieja a quien trataba con gran cariño, se dirigió al fuerte, y pidió hablar con el señor, con Petro.

Al mes de esa entrevista, Larissa se casaba con Petro y se instalaba como señora de la fortaleza.

¿Qué hace que una mujer se presente como regalo al asesino de su esposo?

"Ramera", murmuraban las comadres, mientras Larissa les sonreía, encantadora, sin decir palabra.

A los meses, el antes belicoso señor dejó de recorrer sus dominios. Ahora era Larissa quien recaudaba los impuestos junto a su guardia personal y quien imponía justicia (aun cuando era un cada vez más babeante Petro quien firmaba los decretos). Fue ella, dijeron las habladurías, quien se encargó de que se incendiara su casa natal, con sus padres adentro. Habladurías que se acallaron pronto, cuando se repartió oro de las arcas para los que demostraban ser fieles, y muerte para los que demostraban ser traidores.

¿Qué saben las gentes simples de justicia? ¿Qué saben estos borregos de respeto y honor? decía, desdeñosa, Larissa en sus habitaciones, mientras preparaba el veneno que cada noche le daba a su esposo, y que la vieja gitana se encargaba de suministrarle. ¿Acaso tendrían ellos la fuerza para hacer lo correcto? pensaba ella, mientras daba rienda suelta a su lujuria con los miembros de la guardia, sus lugartenientes más fieles.

Y en las noches, antes de acostarse, le rezaba a Dios pidiéndole fuerza para seguir actuando con justicia y mandar a los malvados a Su Presencia, para que Él los juzgara.

Continuará...